Gerard Bruno
Tech Consultant

Desde mediados del 2017 hasta hoy en día mucha gente y medios de comunicación de todo el mundo sienten un especial interés por el mundo del Blockchain y las criptomonedas, preguntándose qué son y en qué consisten exactamente.

Podemos anticipar parte de los conceptos que éstas nos sugieren echando un vistazo rápido a su léxico. Blockchain significa “cadena de bloques” en inglés, mientras que criptomoneda (o cryptocurrency en inglés) viene de la mezcla de la palabra criptografía y moneda. Llegados a este punto es fácil que nos preguntemos: ¿Bloques de qué? ¿Criptografía y monedas? ¿Como se relaciona todo esto? Las respuestas a estas preguntas explican el cómo estas tecnologías hacen lo que hacen. ¿Pero qué es lo que hacen?

Al ver la gráfica del valor de Bitcoin durante los últimos meses del año pasado, nos damos cuenta de porqué estos conceptos han explotado en los medios. Existen muchos motivos causantes de esta subida. Entre ellos están la aceptación de Bitcoin en muchos mercados online, el conocimiento por parte del público de lo económicas que resultan sus transacciones si las comparamos con las que se realizan con divisas tradicionales y por supuesto la especulación por parte del público que usa Bitcoin como líquido de inversión.

Gráfica del valor de mercado de Bitcoin a finales de 2017

Si bien el mundo del Blockchain comprende otros campos que el de las criptodivisas, en este post me centro en exponer las características que nos ofrece esta mezcla de tecnologías.

El objetivo de la tecnología Blockchain consiste en mantener una base de datos distribuida que actúa como registro público de documentos, que asegura su inmutabilidad y que desvincula su procedencia de una persona física reconocible. El contenido de dichos documentos puede variar según la aplicación que se le dé a la cadena de bloques, aunque son mayormente conocidos por contener transacciones financieras.

Para plasmar las características mencionadas anteriormente vamos a poner como ejemplo la red de pagos Bitcoin, la primera criptodivisa descentralizada y que actualmente acapara la mayor cuota de mercado. En los documentos contenidos en su cadena de bloques se almacenan transacciones de la criptodivisa Bitcoin entre usuarios de la plataforma. Una red de pagos, pero esto no es nada original… ¿No? Bien, las características mencionadas anteriormente nos proporcionan valores añadidos que de otro modo no serían posibles.

Pongamos el caso de que un usuario llamado Alice quiere realizar una transferencia en euros por el método convencional a otro usuario, Bob. Alice debe contactar con su entidad bancaria y notificar su intención de transferir una cantidad de euros a Bob. Si tiene saldo disponible y la entidad bancaria lo acepta (con las condiciones que ésta le fija), el dinero se transfiere a la cuenta de Bob y el banco se queda con el registro de la transacción entre estas dos personas con nombres y apellidos. Pero Alice y Bob no están solos en el mundo así que el banco gestiona miles de transacciones de otros usuarios al día, lo que resulta en una centralización de dicho servicio y en la pérdida de control del proceso por parte de los usuarios.

Ahora pongamos por caso que Alice quiere transferir cierto dinero a Bob, pero usando Bitcoin. Alice tiene una dirección pública “X” y Bob también dispone de la suya “Y”. Si Alice posee la cantidad de Bitcoins que desea mandar, genera una transacción con su dirección “X” como remitente, la dirección de Bob “Y” como destinatario y la cantidad de criptodivisas que desea mandar. Aunque nosotros sepamos que esas direcciones corresponden a estos dos usuarios, a ojos de los otros usuarios de la plataforma no dejan de ser dos direcciones sin ningún vínculo con su propietario por lo que podemos decir que la transacción que quiere realizar Alice tiene remitente y destinatario anónimos. Una vez esta transacción ha sido aprobada por parte de los usuarios de la plataforma, ésta se añade, bajo un protocolo con una importante base criptográfica que asegura su inmutabilidad, al registro público de transacciones conocido como Blockchain de manera que dicha transacción queda visible para todos los usuarios.

Gráfico representando la transacción entre Alice y Bob basado en el funcionamiento Blockchain

A partir de los ejemplos anteriores podemos extraer algunas ventajas que nos ofrece la tecnología Blockchain cuando actúa como base de una red de pago mediante criptodivisas:

  • Proporciona el anonimato y la autenticidad de los participantes. Ventajoso en según qué situaciones, pero peligroso cuando un usuario tiene intenciones maliciosas.
  • No pertenece a ninguna entidad central y es global. Su sistema no pertenece a nadie en concreto y se puede usar desde cualquier parte. No confía en un único intermediario por lo que no tiene que depender de las condiciones que éste le ofrece.
  • Es más económico. El coste de comisión por transacción es mucho menor que en las entidades bancarias tradicionales.
  • Es un sistema seguro. Está protegido contra una amplia ventana de ataques debido a su base criptográfica y a la transparencia de sus transacciones.

Estas características son las más clásicas de las cadenas de bloques, pero como pasa con todas las tecnologías, no para de evolucionar hasta el punto de crear nuevas generaciones de la propia tecnología. La materia ha evolucionado mucho desde el año 2009, cuando apareció el Bitcoin, y hoy en día siguen apareciendo muchas plataformas que tratan de arrebatarle el sitio.

En futuros post hablaremos sobre ellas y sus conceptos (“Altcoin”, las ICO) y os mostraré algunos de sus ejemplos más relevantes.