Guillermo Noain
Solution Architect

Hoy en día es difícil encontrar a alguien en el mundo empresarial que no haya oído hablar sobre APIs. Salvo que sea alguien inmerso en los aspectos más tecnológicos de la misma, es probable que no sea consciente de la importancia y el impacto que pueden tener para una empresa. Antes de analizar este impacto, veamos un breve repaso para ver de qué estamos hablando exactamente.

Una API (Application Programming Interface) en su forma más pura, es un mecanismo que permite a un sistema describir cómo ofrece su información y sus servicios, de manera que otros sistemas y aplicaciones puedan hacer uso de ellos sin que tener que conocer necesariamente los detalles de la implementación interna.

Este concepto lleva con nosotros desde hace décadas, y se ha ido nutriendo de diferentes hitos de las tecnologías de la información como los sistemas distribuidos, la programación orientada a objetos, las arquitecturas SOA (Service Oriented Architecture) y más recientemente su aplicación a la web, especialmente a raíz de la famosa disertación doctoral de Roy Fielding en la que se introduce el principio arquitectural REST (REpresentational State Transfer) en el que se inspiran la gran mayoría de APIs modernas.

Mismo concepto, diferente enfoque


Si la definición de API es la misma desde hace décadas, ¿por qué es ahora cuando ha cobrado tanto protagonismo? En este caso la revolución no es tecnológica, sino cultural: la cultura de APIs. Hoy en día el concepto de API ya no hace referencia sólo al interfaz que hemos descrito anteriormente, sino que es la base de nuevos modelos y estrategias de negocio y de una cultura de empresa completamente diferente en la que el producto deja de ser el centro del negocio para evolucionar a un modelo basado en información, construido sobre los pilares de la flexibilidad, la transparencia y el crecimiento orgánico.

Esta evolución conceptual ha sido uno de los principales factores de innovación en el mundo de las tecnologías de la información. Gracias a las APIs, la nube ha sido capaz de abstraer elementos como la infraestructura, las plataformas, o el software y ofrecerlos como una serie de servicios descritos en sus respectivas APIs.

De manera paralela, las APIs también son la base de nuevas arquitecturas, como los microservicios, que han adquirido un protagonismo absoluto en la evolución de la infraestructura tecnológica de las empresas modernas. Los microservicios proponen que una aplicación se descomponga en una serie de servicios autocontenidos, poco acoplados y con ciclos de vida independientes. Este enfoque tiene grandes beneficios, como la posibilidad de usar diferentes tecnologías en cada microservicio (mitigando el vendor lock-in), o tener un escalado independiente, facilitando los despliegues y aumentando la robustez del conjunto. Las APIs juegan un papel fundamental para permitir la comunicación entre microservicios.

 

 

Implantando una estrategia de APIs

Llevar a cabo una estrategia de APIs en una empresa no es algo exclusivo de grandes empresas o de empresas de sectores tecnológicos. Cualquier compañía puede adoptar una estrategia de APIs y beneficiarse de todas las ventajas de una nueva manera de entender el negocio. A continuación, vamos a analizar las dos estrategias más comunes de implantación de APIs en la empresa:

De puertas adentro (Private APIs)

El desarrollo de APIs internas es una excelente oportunidad de mejorar la flexibilidad y la capacidad de respuesta al cambio de una compañía y dotar a los desarrolladores de herramientas que les impulsen a crear mejores y más innovadoras aplicaciones. Un caso de uso común para muchas empresas es la existencia de sistemas legados poco amigables y aún menos flexibles, pero que a cambio llevan mucho tiempo en funcionamiento y son muy estables. Implementando una capa de APIs sobre estos sistemas, los desarrolladores pueden centrarse en desarrollar nuevas aplicaciones con mayor facilidad y rapidez, manteniendo la estabilidad y robustez de los sistemas de fondo.

Un paso clave para el éxito es dar conocer a los desarrolladores todo el espectro de información y servicios de una empresa. Para ello, lo ideal es implantar una plataforma de gestión de APIs, donde ofrecer a los desarrolladores los medios publicar, descubrir y consumir APIs internas. Esto permite una visión holística de una empresa y de su información, y es clave para identificar aspectos de mejora, evitar duplicidades, homogeneizar modelos de datos, por ende, reducir costes. Además, fomenta que surjan nuevas ideas, aplicaciones innovadoras, identificación de sinergias y oportunidades de negocio de manera orgánica.

A la hora de gestionar la relación con partners, usar APIs permite una relación más abierta y colaborativa, dando pie a la creación de nuevos canales de negocio, sin olvidar el ahorro en el tiempo y coste de las integraciones, tanto con partners ya existentes como con nuevos.

El uso de APIs internas tiene además otras ventajas como:

– Mejora de las comunicaciones entre departamentos y reducción de los silos

– Un desarrollo significativamente más rápido de aplicaciones móviles o cualquier otra plataforma

– Simplificación de la infraestructura tecnológica

 

De Puertas Afuera (Open APIs)

El concepto de API pública o “Open API” se basa en el principio de ofrecer información y servicios al mundo entero de manera abierta y transparente (respetando, obviamente, los requisitos privacidad y protección de la información). Esto permite a desarrolladores de todo el mundo construir aplicaciones y nuevos servicios alrededor de ellos, generando un ecosistema de innovación y creación de negocio alrededor de los servicios de una compañía, hasta el punto de que una API pública puede llegar a convertirse en una fuente de negocio incluso superior a la de otros canales. De acuerdo a un artículo publicado por Harvard Business Review en 2015, algunas empresas como eBay, SalesForce o Expedia obtienen entre el 50% y el 90% de sus ingresos a través de sus APIs públicas.

Las APIs públicas pueden reportar otros interesantes beneficios como:

– Dar a conocer la compañía y sus servicios a un mayor número de personas, posibilitando la generación de nuevas vías de negocio.

– Ganar un mayor conocimiento del propio negocio y de sus usuarios, gracias al análisis de la información generada por los consumidores de las APIs públicas.

 

 

¿Va esto en serio?

¿Estamos ante otra moda? ¿Tiene futuro esto de las APIs? Para hacernos una idea, en 2016, Google adquirió al proveedor de plataformas de APIs Apigee por $620 millones. Otros grandes de la tecnología como RedHat o TIBCO, han adquirido respectivamente 3Scale y Mashery, compañías que también se dedican al negocio de la gestión de APIs, como parte de su proceso de transformación digital y modernización. Más recientemente, un gigante como Oracle también se ha subido al carro de las APIs a golpe de talonario con la compra de la plataforma de Apiary.

Forrester estima que el gasto de las empresas en plataformas de gestión de APIs se va a cuadruplicar en 2020, y Zion Market Research prevee que para 2022, dicho mercado moverá en torno a los $3.416 millones, con una ratio de crecimiento anual compuesto del 33,4%.

Programmable Web aglutina hoy en día, más de 18.500 APIs públicas que cualquier desarrollador del mundo puede usar, y basta con echar un vistazo para ver que ninguna de las compañías de referencia a nivel de cultura de empresa, tecnología e innovación falla a su cita con las APIs públicas.

Todo esto hace de la implantación de una estrategia de APIs sea probablemente el mayor motor de la transformación digital de una empresa de la actualidad. No es descabellado afirmar que la adopción de esta estrategia es un prerrequisito fundamental para el éxito de cualquier compañía en los mercados de hoy y, por descontado, en los del futuro.