Marc Griful
CMO & Strategic Consultant

Construir un modelo de innovación ágil es uno de los retos más difíciles a los que se enfrenta cualquier empresa. Querer innovar y llevar a cabo proyectos digitales implica en ocasiones eliminar muchos frenos. Frenos, por ejemplo, sobre cuáles son las mejores tecnologías digitales o metodologías de trabajo, encontrar el talento para llevarlo a cabo con éxito.

Tal como algunos directivos ya están experimentando, ir más allá de uno o dos proyectos piloto requiere un esfuerzo para escalar una nueva forma de trabajar. Una opción que cada vez gana más fuerza es lo que se conoce como Digital Factory (o ‘Fábrica Digital’).

Una Digital Factory pone en común los skills, procesos y conocimientos necesarios para generar productos y soluciones de forma ágil y con la máxima calidad, los cuales son integrados posteriormente en los sistemas de la empresa.

Cada vez más organizaciones recurren a este modelo de “factorización”, ya que se adapta a la velocidad de transformación digital de la compañía, y además juega un papel fundamental en un mundo tecnológico en constante cambio.

El equipo de una Digital Factory está compuesto por perfiles como desarrolladores especializados en múltiples tecnologías, diseñadores gráficos, expertos en usabilidad, scrum masters y product owners, entre otros.

Esta combinación de perfiles ayuda a desarrollar productos y soluciones más centradas en el cliente, aprovechar los datos y a innovar de una manera diferente.

A través de metodologías como el Design Thinking y Agile el equipo construye el proyecto a partir de ‘sprints’, lo prueban con los clientes, se refina e iteran. Una vez que tienen algo que sienten que vale la pena probar en el mercado, crearán lo que llamamos MVP (un producto mínimo viable), el cual se probará con un subconjunto de clientes.

La Digital Factory se empieza a considerar como un modelo de desarrollo del futuro, ya que aporta agilidad al negocio, atrae a los perfiles con más talento para la innovación y la creatividad, además de estar orientada a lograr los resultados de negocio. Eso sí, trabajar con este modelo de desarrollo implica que la cultura de la empresa sea de mentalidad abierta respecto nuevas metodologías de desarrollo, así como un apoyo desde la dirección.

Así pues, para aquellas compañías que quieran acelerar sus proyectos de innovación, una Digital Factory les permitirá incubar una nueva cultura digital y un modelo operativo que facilite al negocio “tocar y sentir” el cambio y darse cuenta del poder de esta nueva forma de desarrollo.